Olga Novo*
O ángulo morto
Yo estoy aquí para contar la historia.
Pablo Neruda, Canto general.
Para Xurxo Ayán.
O invisible existe.
Está
no ángulo morto
desde o que non se pode ver
a materia
nin sequera o pasado cun espello retrovisor.
Existe
no punto cego
da metafísica e da Historia:
o final do rego onde o tractor dá a volta e queda a terra sen cultivar.
Un axioma da física cuántica que só comprendes cando aras.
Cando amas.
Existe nese día
no que a insignificante cicatriz de calquera ser humano
se fai tan grande
que ocupa o corpo enteiro os seus arredores
no cerebro
as fontes os muíños as terras de labranza
o monte comunal
todo estrado de sememas da palabra que non se pode respirar
por pulmóns nin branquias.
Quizais
se lle poñemos lume ao non dito
se facemos unha fogueira no medio e medio do ángulo
morto
se facemos sinais de fume
se a Poesía
se a Poesía
alguén nos verá.
E porque o invisible existe
eu só son aquela nena
sentada no ángulo morto
onde ninguén me ve
invisible ao poder coma calquera palabra da miña lingua natal
coma calquera meniño alcanzado por plutonio
coma o inmenso corazón dunha formiga rebentado por unha bomba
mentres bebe unha gotiña de auga na cunca do pétalo
invisible
que non obstante
existe.
Quizais
se queimamos a casa co ego dentro
se esnaquizamos os cartos
se derrubamos o Estado a Igrexa a Academia
se exhumamos un a un todos os corpos das foxas
se nos abrazamos honestamente como fai un corvo co ceo
se este poema pode
entrar nese punto cego
coa conciencia plena de ir á enerxía escura
para dar fe dela
tamén ti podes.
Ven co que teñas.
Un nobelo de la unha flor unha chave inglesa un parafuso
unha bombilla un papel un garfo a fórmula do espazo partido
polo tempo
unha letra unha carta escrita con tinta de limón
invisible
coma todo o que reside
no ángulo morto
e non obstante vive Ven
co que sexas
co que teñas.
Pero ven.
El ángulo muerto
Yo estoy aquí para contar la historia.
Pablo Neruda, Canto general.
Lo invisible existe.
Está
en el ángulo muerto
desde el que no se puede ver
la materia
ni siquiera el pasado con un espejo retrovisor.
Existe
en el punto ciego
de la metafísica y la Historia:
el final del surco donde el tractor da la vuelta y queda la tierra sin cultivar.
Un axioma de la física cuántica que sólo comprendes cuando aras.
Cuando amas.
Existe en ese día
en el que la insignificante cicatriz de cualquier ser humano
se hace tan grande
que ocupa el cuerpo entero sus alrededores
en el cerebro
las fuentes los molinos las tierras de labor
el monte comunal
sembrado de sememas de la palabra que no se puede respirar
por pulmones ni branquias.
Quizás
si prendemos fuego a lo no dicho
si hacemos una hoguera en el centro del ángulo
muerto
si hacemos señales de humo
si la Poesía
si la Poesía
alguien nos verá.
Y porque lo invisible existe
solamente soy aquella niña
sentada en el ángulo muerto
donde nadie me ve
invisible al poder como cualquier palabra de mi lengua natal
como cualquier niño alcanzado por plutonio
como el inmenso corazón de una hormiga reventado por una bomba
mientras bebe una gotita de agua en la cuenca del pétalo
invisible
que no obstante
existe.
Quizás
si quemamos la casa con el ego dentro
si despedazamos el dinero
si demolemos el Estado la Iglesia la Academia
si exhumamos uno a uno todos los cuerpos de las fosas
si nos abrazamos honestamente como un cuervo con el cielo
si este poema puede
penetrar ese punto ciego
con conciencia plena de ir a la energía oscura
para dar fe de ella
también tú puedes.
Ven con lo que tengas.
Un ovillo de lana una flor una llave inglesa un tornillo
una bombilla un papel un tenedor la fórmula del espacio partido
por el tiempo
una letra una carta escrita con tinta de limón
invisible
como todo lo que reside
en el ángulo muerto
y no obstante vive Ven
con lo que seas
con lo que tengas.
Pero ven.
* Olga Novo (Vilarmao, Puebla del Brollón, Lugo, 1975) es una destacada poeta, ensayista y filóloga gallega, doctora en Filología Gallega por la Universidad de Santiago de Compostela y voz singular de la poesía contemporánea en gallego. Su obra, cargada de vitalismo telúrico, memoria rural, feminismo y fuerza expresiva, ha sido reconocida con prestigiosos galardones como el Premio Nacional de Poesía 2020 por Feliz Idade. Además de su poesía y ensayos, su labor docente y crítica literaria refleja una mirada profunda y sensible sobre el lenguaje, la vida y los paisajes que la inspiran.